PINK VELVET DREAMS

No sé si es el cambio de estación o la cantidad de horas que paso últimamente en Instagram ( tengo que admitirlo…) pero desde hace algún tiempo necesitaba un cambio en la deco de nuestra habitación. Desde que nos mudamos a San Francisco, California han cambiado tantas cosas… más bien podría decir que todo se ha convertido en un cambio constante alrededor mío ( de la parte de cambio interno hablaremos o no, otro día). Uno de los cambios más fáciles de admitir tiene que ver con la evolución de mis gustos en la decoración. Cuando comencé a amueblar este apartamento en Lower Haight, lo hice en apenas 2 sesiones de Ikea (vale, puede que fueran algunas más) y varias visitas a West Elm. Luego fui descubriendo el maravilloso mundo de Marshalls y Home Goods… y  creedme cuando os digo que he necesitado mi tiempo para desengancharme. Precios ridículos, diseñadores archi-conocidos y materiales de cierta calidad es lo que hacen… te atrapan!

 

Pero ahora vuelvo a estar en sintonía conmigo misma y mentalizada para vivir más con menos (esto no he terminado de comprobar si lo estoy haciendo bien). Así que empezando por el lugar donde cada mañana le doy los buenos días al mundo y las buenas noches a mi francés, ha comenzado el cambio de look. Siempre he necesitado rodearme de pequeños rincones cargados de belleza; son como una pausa en la rutina diaria que me obliga a mirar con los ojos aún más abiertos, que me inspiran… que me hacen sentir bien de pies a cabeza! Así que en mi dormitorio hay un montón de esos rincones contando historias de nuestros viajes, de nuestra historia de amor, de mi amor por el arte… supongo que esos rincones son los que hacen un hogar, sobre todo cuando este se encuentra a miles de kilómetros de todo(s) lo que antes era HOGAR. Hoy os enseño apenas algunos de ellos, porque la mayoría evoluciona y cambia en sintonía con mi estado de humor.

 

 

Perdido el miedo al rosa esta es una apuesta “all in” que combina materiales que hace años me hubieran resultado imposibles:  el terciopelo, la lana de cordero (por muy extra suave que sea)  y el raftán… ¡Sobre mi obsesión por el raftán podría escribir todo un editorial! 

 

Estos últimos meses he llamado varias veces a mi madre preguntándole por varios muebles de cuando era  pequeña que teníamos en nuestra primera casa… no es nuevo, hemos vuelto a los 80’s! (y a los 50’s, 60’s, 70’s… o es que ¿nunca se fueron?) vosotras también tenéis esa sensación de estar viviendo un déjà vu estético en moda, decoración… (por favor que no vuelvan las tendencias de belleza de esos años 🙏🏻) y aunque el nuevo cabecero de la cama bien podría ser suyo… la historia de cómo lo encontré es aún más divertida! No, no es vintage y es doblemente Instagramable! (os lo cuento en Instagram)

>> Es una locura cómo vivimos en un bucle de tendencias cíclico donde el valor reside en saber guardar y no en saber comprar. 

 

*  Mi mentora decorativa y quien ha inspirado el cambio de decoración de todo el dormitorio es (la maravillosa) Ariana Lauren. Era suya esta joya de aire tan boho y nos permitió conocernos y ahora es imposible no pensar un poquito más en esta gran mujer que tanto me inspira, cada día… THANKS babe!

>> HÁZTE CON EL LOOK:

2 Comentarios

  1. Montse
    08/11/2017 / 7:11 am

    Me encanta!!

    • 08/11/2017 / 7:13 am

      Madre, eres siempre la primera y mi mayor fan!! Gracias por tanto…

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